8 nov. 2010

Un paquete de Criollitas por la mitad..



En forma de espiral suenan las palabras que salen de las miles de bocas que atraviesan Colpayo y Rivadavia, presionan, asfixian, pero no aturden, porque en los oídos le retumba su conciencia, su locura, su ser, lo suyo, lo de aquellos, lo de aquel..

Una lluvia de lunes le da la bienvenida a una nueva semana. Están disparando gotas que apuntan desde el cielo y los balcones son un chaleco antibalas. A ella no le importaron las nubes ni el fresquito pícaro, nada que no pueda solucionar su campera de jean gastada y su paraguas preferido...


El tipo que reparte volantes tiene muy en claro los movimientos de su cuadra, es un despertador humano que le avisa al quiosquero que llega el proveedor, es un mirador profesional que con solo pispearte la cara sabe si le gambeteas el volante o se lo recibís con un autentico "gracias" apagado...


El encargado del edificio hoy no fue tan simpático, no se despacho con su opinión futbolera ni su postura política, no existieron los 3 minutos de sabiduría barrial. Si fuera una señal de como viene la mano, debería dar media vuelta, enfilar para la calle y defecarme en mis obligaciones..

El fresco domina todo el panorama, hoy pienso desayunarme el diario que reparten en el subte, laburar con el animo entre algodones, programar el día lo mas pasivo posible y regalarle una bufanda a mi memoria (cansada de resfríos y olvidos pasajeros)...

Un paquete de Criollitas termina por la mitad, una taza de té caliente me hace carburar las ganas, me quedan 7 hs y media por delante y estoy en posicion para enfrentarlas. Mañana será igual, pero los pequeños detalles son los que hacen de la rutina un manantial de historias..

1 comentario:

CRis Rosales dijo...

Se ve que la lluvia a todos nos trae reflexiones.

La cosa es que yo la llvia la vivo desde lejos :)